Publicado por Dr Pedro M Losa: 25/08/2025
Última actualización de este artículo: hace 3 meses por Dr Jorge Guiñales
Un malestar común en una consulta odontológica es el dolor de mandíbula; involucra molestias en esta zona, la ATM y los músculos que la rodean. Es un síntoma que puede darse por diversas causas, como bruxismo o problemas dentales.
Muchas personas pueden sufrir de estas dolencias; para determinar las causas, debes acudir con un especialista que recomendará un tratamiento dependiendo del origen del dolor.
¿Qué es el dolor de mandíbula?
El dolor mandibular se refiere a las molestias o dolor, como su nombre lo indica, que se produce en el área de la mandíbula, que involucra la propia mandíbula, la articulación temporomandibular (ATM) y los músculos que la rodean.
El dolor mandibular puede variar desde leve a intenso, y puede afectar la actividad masticatoria, el habla e incluso el sueño.
Tipos de dolor
El dolor de mandíbula puede ser localizado, es decir, que se trata de un dolor puntual que se siente en una zona específica de la mandíbula o en la articulación. En el caso del dolor que se presenta en un solo lado de la cara, se le conoce como dolor de mandíbula unilateral; mientras que el dolor referido o irradiado es el que se siente en la mandíbula, pero que se ocasiona en otras partes del cuerpo.
Causas más frecuentes
Bruxismo (apretar o rechinar los dientes)
Rechinar o apretar los dientes de forma involuntaria es lo que se conoce como bruxismo. Los pacientes con esta condición pueden presentar dolor orofacial, que se puede extender desde la mandíbula al cuello y la cabeza.
El estrés puede ser uno de los desencadenantes del bruxismo y la tensión muscular, lo que se traduce en dolor en la mandíbula, pero también tiene otras causas.
Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM)
Cuando hay trastornos en la ATM, uno de los síntomas más comunes es el dolor de mandíbula, además de problemas para abrir la boca y ruido al masticar.
Problemas dentales y periodontales
Tener caries profundas o muy avanzadas, así como abscesos dentales o enfermedades en las encías, puede provocar dolor intenso en la zona afectada, y este se puede extender hacia la mandíbula.
Lesiones o traumatismos
Recibir golpes en el rostro o lesiones como fracturas causan dolor intenso y problemas para abrir y cerrar la mandíbula.
Sinusitis y dolor referido
Cuando se produce inflamación de los senos maxilares, a causa de una sinusitis, se puede generar presión en algunas zonas del rostro, que puede llegar a irradiar dolor hacia la mandíbula superior.
El dolor procedente del oído, la cabeza o la musculatura cervical puede irradiarse hacia la mandíbula.
Otras causas a considerar
Quienes sufren de artritis, infecciones dentales o infecciones en los huesos pueden llegar a sentir molestias y dolor en la mandíbula.
Consumir alimentos muy duros o masticar chicle en exceso puede sobrecargar la mandíbula. Asimismo, ciertas maloclusiones o alteraciones de la mordida pueden coexistir con el dolor mandibular, pero no demuestran por sí solas que sean su causa.
Causas menos frecuentes pero importantes
Neuralgia del trigémino
Cuando un vaso sanguíneo comprime el nervio trigémino, se produce un trastorno conocido como neuralgia del trigémino. No se trata de una condición dental, sino neurológica; sin embargo, puede provocar dolor en las mejillas, mandíbula y en los dientes.
Osteomielitis de la mandíbula
Si la infección bacteriana, producida por la osteomielitis, se presenta en el hueso de la mandíbula, se puede sentir dolor intenso, inflamación y dificultad para mover la mandíbula.
Tumores y quistes mandibulares
Los quistes o tumores (benignos o malignos) que aparecen en la mandíbula pueden causar dolor en la zona.
Infarto o causas cardíacas raras
Incluso, en pacientes con ataque al corazón o angina de pecho, se puede presentar dolor mandibular como uno de los síntomas, aunque estos casos son poco comunes.
Síntomas y señales de alerta
Los síntomas que te deben alertar sobre el dolor de mandíbula de un solo lado o en ambos son:
- Dolor localizado que puede ser agudo o punzante o irradiado hacia la cara y el cuello.
- Rigidez en la zona, lo que provoca dificultad para abrir y cerrar la boca.
- Chasquidos o crujidos al abrir o cerrar la boca o mover la mandíbula, que vengan acompañados de dolor.
- Limitación de apertura. Problemas para abrir o cerrar la boca, o se puede sentir rigidez que impide el movimiento o apertura normal.
- Otalgias. Puede aparecer dolor que se irradia hacia los oídos.
- Zumbidos. Debido a problemas con la ATM, es posible sentir zumbidos o sensación de presión en los oídos.
¿Cuándo es una urgencia odontológica?
Son señales de alerta para ir al odontólogo la presencia de un dolor fuerte que no mejora con tratamientos caseros o con la toma de medicamentos, como analgésicos.
También, si el dolor afecta la calidad de vida del paciente, impidiendo que pueda alimentarse o hablar bien; o si se presentan dolores de cabeza intensos, inflamación en el rostro, o problemas de audición o visión, es el momento de llamar a un dentista o especialista en salud bucal.
Aunque si el dolor mandibular aparece con presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas o dolor en brazo, espalda o cuello, sí puede ser una urgencia médica.
Diagnóstico
Historia clínica y exploración
En la primera consulta con el dentista, este profesional realizará un chequeo de la boca, mediante el cual pueda determinar la causa del dolor de mandíbula.
Adicionalmente, realizará una entrevista al paciente para elaborar una historia clínica, consultando la intensidad del dolor, dónde se presenta y con qué frecuencia ocurre.
Pruebas complementarias
Además de la revisión física, el dentista puede solicitar pruebas complementarias para realizar un diagnóstico acertado de las causas del dolor de mandíbula. Algunas de estas pruebas incluyen imágenes, como radiografías y tomografías, que sirven para conocer el estado de los huesos de la mandíbula y de la ATM; mientras que la resonancia magnética permite estudiar mejor el disco y los tejidos blandos (músculos y tendones) ubicados en la zona de la mandíbula.
Si existen signos de infección u otra enfermedad sistémica, pueden solicitarse análisis de sangre.

Tratamiento: qué funciona realmente
Autocuidado y cambios de hábitos orales
Podemos hacer algunas acciones en casa para ayudar a mejorar el dolor de mandíbula. Por ejemplo, colocar en la zona afectada compresas frías y calientes ayuda a aliviar las molestias. Y los masajes y ejercicios suaves, según diagnóstico, también alivian el dolor.
Las técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda, o prácticas como el yoga, son efectivas para aliviar tensiones en caso de bruxismo.
Mantener una dieta blanda temporalmente, evitar alimentos duros o demasiado pegajosos, así como evitar hábitos como masticar chicle con frecuencia, morderse las uñas o destapar recipientes con los dientes, son efectivos para mejorar la condición.
Férula de descarga y odontología conservadora
En especial para los pacientes con bruxismo, utilizar una férula de descarga o protectores bucales permite reducir la tensión de los músculos mandibulares y proteger los dientes; aunque su efecto sobre el dolor varía, no siempre van a eliminar el dolor, porque puede haber una causa subyacente que deba tratarse.
Los tratamientos mínimamente invasivos, como la fisioterapia, así como el uso de analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares, pueden ser la solución, en especial en casos leves y moderados.
Fisioterapia y ejercicios mandibulares
Un fisioterapeuta puede diseñar un tratamiento específico para el dolor de mandíbula, en el que realice masajes y recomiende realizar algunos ejercicios o poner en práctica técnicas de relajación que sirvan para disminuir la presión en la zona de la mandíbula.
La opción de masajes o ejercicios siempre debe adaptarse a la causa y a las indicaciones profesionales. No debe hacerse sin recomendación médica.
Ortodoncia
La ortodoncia no es un tratamiento directo ni habitual para el dolor de mandíbula, ya que estos problemas suelen originarse en la articulación (ATM), los músculos o por tensión y estrés (bruxismo).
Corregir la alineación de los dientes solo ayuda si el dolor es provocado por una mala mordida severa que sobrecarga la articulación o mordida abierta; de lo contrario, se debe abordar e inactivar primero el dolor mediante férulas de descarga, fisioterapia o medicación antes de considerar cualquier movimiento dental.
Medicación o toxina botulínica
Como mencionamos antes, los analgésicos, antiinflamatorios y los relajantes musculares son un enfoque que permite aliviar el dolor de mandíbula. Pero igual es necesario tratar las molestias que están causando el dolor.
También el dentista puede recomendar la aplicación de bótox en caso de bruxismo severo o de dolor miofascial en casos seleccionados. La evidencia sobre su eficacia en los trastornos temporomandibulares todavía es limitada y no se considera un tratamiento rutinario, pero en algunos casos puede ayudar a relajar los músculos de la zona de la mandíbula y con ello se logra aliviar el dolor. Aunque la toxina botulínica no es un tratamiento habitual.
Cirugía maxilofacial
Cuando los tratamientos convencionales y menos invasivos no han resultado efectivos, en especial en casos graves y complejos, como última opción se tiene la cirugía maxilofacial, mediante la cual se corrigen problemas estructurales y funcionales de la ATM.
Intervención integrada (odontología + fisioterapia + psicología)
En pacientes con dolor de mandíbula agudo, que no mejora con los tratamientos dentales, debido a que también tiene causas psicológicas y conductuales, se recomienda atención integral.
En esta, el odontólogo se encarga de verificar la salud bucal, la estructura dental y mandibular y la oclusión; el fisioterapeuta, por su parte, contribuye a reducir el dolor y las molestias mediante ejercicios y terapias; mientras que el psicólogo puede tratar condiciones como el estrés, si es una de las causas del dolor.
Si tienes dolor de mandíbula, esta guía te permite comprender la variedad de causas y síntomas que esta condición puede provocar, y además sabrás qué tratamiento puedes probar en casa. Pero en caso de que no se observen mejorías, es indispensable acudir con uno de nuestros especialistas para recibir un diagnóstico y descubrir la causa subyacente que puede estar causando la dolencia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué duele al masticar o abrir la boca?
El dolor al masticar o abrir la boca ocurre cuando los músculos o las articulaciones que mueven la mandíbula se inflaman. Puede ser por trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), bruxismo o sobrecarga muscular, problemas dentales directos como abscesos, caries, crecimiento de las muelas de juicio, fracturas o por mala mordida o traumatismos.
¿Cuánto puede durar?
La duración del dolor de mandíbula dependerá de la causa subyacente. Si se debe a un sobreesfuerzo puntual (como masticar algo muy duro), un periodo de estrés leve o una contractura muscular pasajera. Suele ceder con reposo articular y antiinflamatorios en pocos días con reposo relativo y cambios de hábito. Pero si no se trata la causa raíz (bruxismo severo, desgaste articular, artritis o disfunción del disco), tiende a presentarse en brotes que van y vienen por meses o años.
¿Qué especialista trata el dolor de mandíbula?
El abordaje suele ser multidisciplinar, pero los especialistas indicados son: odontólogo especialista en dolor orofacial y ATM, cirujano maxilofacial o fisioterapeuta maxilofacial.
¿Cuándo es una urgencia?
Debes acudir a urgencias de inmediato si el dolor mandibular viene acompañado de estos signos de alarma: trismus severo (imposibilidad total para abrir la boca), síntomas cardíacos (dolor o presión en el pecho, falta de aire, mareo o dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, cuello o mandíbula), signos de infección grave (hinchazón visible en el rostro o cuello, fiebre, dificultad para tragar o respirar), traumatismo reciente (dolor tras un golpe o accidente).
Referencias:
- https://www.nidcr.nih.gov/espanol/temas-de-salud/los-trastornos-temporomandibulares
- https://www.nationalacademies.org/read/25652/chapter/2#3
- https://www.aadocr.org/science-policy/temporomandibular-disorders-tmd












