Publicado por Dr Pedro M Losa: 10/06/2025
Última actualización de este artículo: hace 1 año por Dr Jorge Guiñales
Aunque no se trata de una condición que ocurre con frecuencia, una mandíbula desencajada es considerada una emergencia médica que requiere de atención de una especialista en cirugía maxilofacial. Debido a que esta condición no puede pasarse por alto, a continuación encontrarás detalles de sus causas, síntomas, tratamiento y prevención para evitar que se pueda complicar.
¿Qué es una mandíbula desencajada?
La mandíbula desencajada o dislocada ocurre cuando el hueso de la mandíbula inferior se sale de su posición normal y se separa de la articulación temporomandibular, que la mantiene conectada con el cráneo. Esta condición puede ocurrir tanto en uno de los lados de la mandíbula, como en ambos. En algunas personas se puede presentar de manera temporal y en otros de forma crónica.
Tipos de dislocación
- Dislocación anterior. Cuando la mandíbula se desplaza hacia adelante.
- Dislocación posterior. Se da cuando la mandíbula se desplaza hacia atrás.
- Dislocación superior. Cuando el desplazamiento es hacia arriba
- Dislocación lateral. Sucede cuando la mandíbula se desplaza hacia los lados.
Anatomía implicada: la articulación temporomandibular (ATM)
La ATM incluye articulaciones, músculos mandibulares y ligamentos, que son los que conectan la mandíbula inferior con el cráneo, de modo que la persona pueda abrir y cerrar la boca con normalidad.
Causas de una dislocación mandibular
Apertura excesiva de la boca
En situaciones en las que se abre demasiado la boca, como al bostezar, comer alimentos de tamaño grande o realizarse algún procedimiento dental, es posible que la mandíbula se disloque. Personas con disposición genética o con una ATM inestable, pueden tener mayores probabilidades de que les ocurra.
Traumatismos y golpes
Recibir un trauma muy fuerte en el área de la mandíbula, por causa de un accidente, de una caída o por un golpe, por ejemplo, si practicas deportes de contacto, puede ocurrir una dislocación de la mandíbula.
Factores de riesgo crónicos
Las personas que sufren de alteraciones en la anatomía del rostro, como laxitud en los ligamentos que afecta la función de la ATM o alteraciones congénitas en el desarrollo de la Articulación Temporomandibular, pueden tener mayores posibilidades de que se salga la mandíbula.
Problemas en las partes que forman la ATM, como la artritis que afecta el cartílago de la ATM o los daños en los discos dentro de la ATM, también pueden ser factores de riesgo.
Hábitos como morderse las uñas, masticar chicle en exceso o sufrir de bruxismo o tener una mala postura, así como haber sufrido luxaciones anteriormente, son condiciones que pueden causar dislocación en la mandíbula.
Síntomas principales de la mandíbula desencajada
- Dolor orofacial, que puede ser en la mandíbula y en el lado de la cara afectado.
- Limitación funcional, que puede dificultar masticar los alimentos, e incluso hablar con normalidad.
- Rigidez en la mandíbula al abrir la boca, hablar o comer.
- Babeo causado por la imposibilidad de cerrar la boca.
- Desalineación de la mandíbula y dientes.
- Dolor de oído.
- Dolor de cabeza
- Entumecimiento en el rostro, en especial en la parte inferior.
- Inflamación en la cara.

Diagnóstico y primeros auxilios
Evaluación clínica
La forma acertada de detectar una luxación en la mandíbula, es a través de un examen físico realizado por un especialista de la salud bucal. La revisión de la boca y mandíbula, así como la dificultad para abrir o cerrar con normalidad, y el nivel de dolor, podrá servir para que el médico pueda dar un diagnóstico.
Adicionalmente, el médico entrevistará al paciente para conocer si sufrió alguna lesión, traumatismo o problema que haya podido ser la causa de la dislocación.
Pruebas de imagen
Es posible que la evaluación física no resulte determinante para poder dar un diagnóstico acertado. Por lo que el dentista puede solicitar al paciente la realización de imágenes que permitan confirmar la dislocación de la mandíbula, y descartar fracturas.
Qué hacer ante una dislocación
Al momento de sospechar de una luxación de la mandíbula, o posible fractura, es indispensable acudir al médico de inmediato para recibir atención. Mientras se logra llegar al centro de salud o consultorio odontológico, puedes sostener tu mandíbula con la mano o envolver una venda desde la parte superior de la cabeza hasta la mandíbula.
Tratamiento médico para la mandíbula dislocada
Reducción manual de la mandíbula
La reducción manual es un método que se le atribuye al médico griego Hipócrates. Se trata del procedimiento más usado en los casos de dislocación de mandíbula. Consiste en que el profesional de la salud bucal coloca la mandíbula en su lugar, colocando sus pulgares a ambos lados de la boca y el resto de los dedos bajo el mentón, empujando de manera suave y con mucho cuidado, para devolver la mandíbula hacia su lugar.
Este tratamiento debe realizarse lo antes posible y requiere sedación o algún tipo de anestesia.
Medicación y cuidados posteriores
Para reducir la inflamación y el dolor, el dentista puede recetar analgésicos y antiinflamatorios.
Tratamiento complementario
Luego de una mandíbula dislocada, puede ser necesario acudir a sesiones de terapia física, que sirvan para fortalecer los músculos de la mandíbula y también contribuyen a estabilizar la ATM.
Otro tratamiento complementario en estos casos, puede ser el uso de férulas dentales en las noches, para mantener la mandíbula estable y evitar que ocurran nuevas dislocaciones.
Cirugía en casos complejos o recurrentes
Cuando los tratamientos anteriores no resultan efectivos o la dislocación se repite, el cirujano maxilofacial recomendará una intervención quirúrgica para corregir la conexión de la mandíbula y la ATM, acortando los ligamentos o liberando el espacio para que ocurra una autoinducción.
Prevención y cuidados a largo plazo
- Evitar aperturas extremas, por ejemplo, no se recomienda comer alimentos que requieran abrir demasiado la boca, como una enorme hamburguesa.
- Control del bruxismo y otros factores de salud bucal.
- Protección en actividades deportivas, recuerda que las lesiones y golpes son un factor de riesgo.
- Ejercicios de fisioterapia.
- Acudir a las consultas con el dentista de acuerdo a lo recomendado (cada 6 meses).
Complicaciones y cuándo acudir al médico
Apenas se sospeche de una dislocación mandibular se debe acudir al médico lo antes posible, para evitar el riesgo de complicaciones. En especial, si se presentan al mismo tiempo, entumecimiento del rostro, problemas de audición, presencia de líquido que brota de la nariz u oídos y confusión; síntomas que pueden indicar un daño mayor en el cerebro o nervios.
En resumen, recuerda que para evitar una mandíbula desencajada debes acudir a tus consultas con el dentista de manera regular, evitar abrir demasiado la boca, por las razones que sean; y debes utilizar protectores bucales si sufres de bruxismo, o realizas deportes de contacto. Si ya sufriste la dislocación de la mandíbula, debes buscar atención, y mientras eso ocurre sostén tu mandíbula con la mano o con una venda.












