Publicado por Dr Pedro M Losa: 10/02/2026
Ultima actualización de este artículo: hace 6 meses por Dr Jorge Guiñales
Si notas que te aparece una lesión en la parte interna de la boca, en mejillas, lengua o cerca de la garganta, que te causa ardor o dolor, se puede tratar de una afta. Aunque las causas pueden ser varias, es esencial confirmar cuál es el tipo de lesiones y optar por un tratamiento para aftas bucales adecuado. Aquí te explicamos más sobre las opciones que tienes.
¿Qué son las aftas bucales?
Las aftas bucales son úlceras o lesiones que aparecen en las mucosas orales, que por lo general pueden ser leves, pero que causan dolor y molestias, aunque no son contagiosas y suelen curarse por sí solas luego de algunos días. Normalmente tienen un centro de color blanco o amarillento con el borde enrojecido.
Tipos de aftas
- Las aftas menores o aftas simples son las que se producen con mayor frecuencia y se llaman así porque son de tamaño pequeño; por lo general, miden menos de 1 centímetro y se curan solas luego de una o dos semanas. Son una condición leve que se produce por irritación en la zona, por morderse las mejillas, consumir comidas picantes o calientes o por estrés.
- Las aftas mayores se calcula que ocurren en un 10 % de los casos, y se caracterizan por ser de mayor tamaño y con mayor profundidad que las aftas menores; además, tienen bordes irregulares y causan mucho dolor. Son provocadas por infecciones virales, tratamientos para el cáncer, factores genéticos o por falta de vitaminas.
- Las aftas recurrentes o la estomatitis aftosa recurrente son un grupo de lesiones aftosas que aparecen, al mismo tiempo, en varias zonas del interior de la boca, pueden ser de tamaños diferentes, causando dolor en las encías o donde esté la lesión y afectando la calidad de vida de las personas.
Causas y factores de riesgo de las aftas
Factores físicos y de higiene oral
Una de las causas más comunes de la aparición de las aftas son los traumas o mordeduras accidentales en la lengua o las mejillas.
También pueden aparecer por el roce de aparatos de ortodoncia, prótesis dentales o de las cerdas del cepillo, cuando el cepillado es muy agresivo o el uso de enjuague bucal con ingredientes que resulten irritantes.
Deficiencias nutricionales y sistema inmune.
La falta de algunas vitaminas como la B12, el ácido fólico o minerales como el hierro y el zinc puede aumentar las probabilidades de que se formen aftas. Al igual que ocurre con los cambios hormonales que se producen durante etapas como la adolescencia, el ciclo menstrual o el embarazo.
Las aftas recurrentes pueden ser provocadas por enfermedades sistémicas, como el lupus, enfermedad de Crohn, enfermedad de Behçet o enfermedad celíaca.
Estrés, hábitos y otros desencadenantes comunes.
También factores psicológicos, como el estrés o cambios emocionales como la depresión, la ansiedad, la fatiga o el nerviosismo, pueden influir en la aparición de las lesiones. Lo mismo ocurre en pacientes fumadores.
Síntomas: cómo saber si es un afta bucal
El tipo de afta determina los síntomas; cuando la condición es leve, son menos intensos y pueden desaparecer por sí solos al cabo de unos días. Pero cuando la condición es más severa, las molestias y el dolor son mayores.
Estos son algunos de los síntomas más comunes:
- Dolor, sensación de ardor y molestias.
- Sensibilidad al frío o al calor.
- Problemas para comer, masticar o hablar.
- Enrojecimiento e inflamación en el área afectada.
Cuando las lesiones son más profundas y severas, el paciente puede llegar a presentar fiebre, malestar general, falta de apetito, problemas para tragar o ganglios inflamados.
¿Cuándo el dolor o la lesión es preocupante?
Si el dolor o las lesiones te causan un dolor tan intenso que no puedes comer o hablar; si las llagas aparecen constantemente o afectan la realización de tus actividades cotidianas, debes prestar especial atención a las lesiones. Lo mismo ocurre si vienen acompañados de síntomas como fiebre, hinchazón y malestar general.
Tratamientos eficaces contra las aftas bucales
Tratamientos médicos tradicionales
Las aftas pueden curarse por sí mismas, pero al detectarlas, podrías tomar medidas que ayudan a aliviar las molestias y acelerar el proceso de curación. Entre ellos podemos mencionar los medicamentos tópicos de venta libre, como cremas, geles y pastas que se aplican directamente sobre las lesiones.
Los enjuagues bucales prescritos, que contienen corticoides o anestésicos, sirven para reducir el dolor y la inflamación. También pueden indicar paracetamol o ibuprofeno para aliviar el malestar.
Si hay lesiones infectadas, el dentista puede indicar antibiótico.

Tratamientos profesionales adicionales
- Laserterapia y técnicas avanzadas. Con un láser de baja intensidad se puede lograr el alivio del dolor de forma inmediata y una rápida cicatrización de las llagas.
- Cauterización química en casos persistentes. Cuando reaparecen las úlceras y el dolor es crónico, el dentista puede recomendar la cauterización de la lesión con químicos como el nitrato de plata.
- Suplementos nutricionales si hay déficit (ácido fólico, zinc). Si luego del diagnóstico se determina que la causa de las aftas es por deficiencia nutricional, el médico puede indicar suplementos de vitaminas para compensar el déficit.
Remedios caseros y cuidados prácticos
Enjuagues de agua salada y antisépticos ligeros
Preparar en medio vaso de agua tibia con una cucharadita de sal y con esta mezcla enjuagar la boca. También se puede hacer el enjuague bucal con té de manzanilla y miel. Ambas son opciones antisépticas.
Evitar alimentos irritantes y mejorar la dieta
Los alimentos y bebidas demasiado cítricos, picantes o salados son causantes de irritación en las mucosas, por eso se recomienda evitarlos. Además, los alimentos crujientes o duros pueden empeorar las lesiones.
Técnicas de higiene para aliviar y prevenir molestias
- Utilizar enjuagues bucales que contengan clorhexidina.
- Colocar hielo envuelto en un paño limpio sobre la lesión alivia el dolor y el ardor.
- Aplicar un poco de pasta de bicarbonato con agua directamente en la afta.
- Utiliza un cepillo de cerdas suaves.
Prevención de aftas bucales
- Evitar el consumo de alimentos que causen irritación en las mucosas bucales, como aquellos que son demasiado ácidos, salados o picantes.
- Mantén una alimentación balanceada, en la que consumas suficientes frutas, vegetales y cereales integrales, para evitar deficiencias de vitaminas y minerales.
- Mantener la boca hidratada, consumiendo suficiente agua diariamente.
- Mantener buenos hábitos de higiene bucal.
- Si practicas deportes de contacto, utiliza protectores bucales.
- Si tienes aparatos de ortodoncia o prótesis dentales, consulta con tu médico para evitar roces.
- Pon en práctica ejercicios de relajación para reducir el estrés y la ansiedad.
¿Cuándo consultar a un odontólogo o médico?
Señales de alerta que requieren atención profesional
Lesiones muy grandes, profundas o que se presenten con demasiada frecuencia. Además, si vienen acompañadas de fiebre, dificultad para comer o hablar
Frecuencia, duración y patrones preocupantes
Entre siete y 14 días es el tiempo estimado que se considera normal para que las lesiones provocadas por aftas bucales se puedan curar. Si ha pasado más de este tiempo, debes buscar atención médica.
Aunque se pueden confundir con el herpes labial, las aftas bucales en la mayoría de los casos no son graves, ni contagiosas, y tampoco son provocadas por el virus del herpes. De allí, resulta muy importante identificar el tipo de afta y la causa que la produce, para evitar que vuelvan a aparecer o que la condición empeore. Si observas que las lesiones no mejoran y los síntomas se agravan con el paso de los días, no dudes en consultar con uno de nuestros dentistas.
Fuentes:
- https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/cuidados-casa/aftas-bucales
- https://medlineplus.gov/spanish/cankersores.html
- https://medlineplus.gov/spanish/cankersores.html







