Publicado por Dr Pedro M Losa: 16/06/2025
Última actualización de este artículo: hace 1 año por Dr Jorge Guiñales
Los problemas bucales pueden ser muy variados, y afectar a las personas de diferentes maneras. Una condición común y que no debe pasarse por alto son las Infecciones dentales, debido a que en su grado más leve puede tratarse de manera sencilla, pero si no se recibe atención oportuna puede traer consecuencias graves a la salud general. A continuación encontrarás qué son, causas, síntomas, tratamientos y prevención
¿Qué es una infección dental?
Una infección dental es una condición o enfermedad bucal, que ocurre cuando las bacterias llegan al nervio y se extienden a los tejidos que rodean el diente, causando molestias, dolor intenso y complicaciones en caso de no recibir atención adecuada y oportuna.
Diferencia entre infección, flemón y absceso
Una infección dental ocurre cuando hay presencia de bacterias en los tejidos de la boca, en la pulpa dental, en el tejido periodontal o en el hueso alveolar, provocado por caries no tratadas, por enfermedades periodontales o traumatismos dentales. En cambio, un absceso dental, se caracteriza por la acumulación de pus, producto de una infección.
Por su parte, un flemón es cuando la infección bacteriana se extiende, y la inflamación llega a los tejidos blandos, a diferencia de un absceso, que la infección se encapsula.
Tipos de infecciones orales más comunes
- Absceso periapical. Es el que ocurre en la punta de la raíz del diente.
- Absceso periodontal. Se trata de la acumulación de pus en las encías, alrededor de la raíz del diente.
- Absceso gingival. Se presenta en las encías, sin afectar el diente o la raíz.
- Gingivitis y periodontitis avanzadas. La acumulación de placa y sarro o una infección pueden causar inflamación en las encías, conocida como gingivitis. Esta condición, cuando no es tratada a tiempo, puede derivar en una periodontitis.
- Pericoronitis (muelas del juicio). Una infección por pericoronitis ocurre con mucha frecuencia al momento que emergen las muelas de juicio, y estas quedan parcialmente cubiertas por un gajo de la encía y allí se produce la acumulación de bacterias.
- Infecciones postrauma y endodónticas. Un golpe o lesión puede provocar que las bacterias dañinas entren al interior del diente o a los tejidos circundantes, generando una infección. En las infecciones endodónticas, las bacterias se forman en los conductos radiculares del diente.
Causas y factores de riesgo
Caries profundas y fracturas dentales
Las caries no tratadas son la principal causa de las infecciones dentales, debido a que las bacterias acumuladas llegan hasta la pulpa dental. También las fracturas dentales o fisuras, pueden exponer la pulpa del diente, por lo que las bacterias pueden ingresar directamente provocando la infección.
Enfermedad periodontal sin tratar
Una gingivitis sin tratamiento puede avanzar y convertirse en una periodontitis. Al haber una inflamación considerable, se forman unas bolsas entre la encía y el diente, en las que se comienzan a acumular las bacterias, y generando la infección
Hábitos y condiciones sistémicas
La higiene bucal deficiente, una dieta alta en alimentos azucarados y carbohidratos refinados son condiciones que pueden llevar a un paciente a tener una infección bucal. Por su parte, los hábitos como fumar o consumir productos del tabaco reducen el flujo de sangre hacia las encías, lo cual puede empeorar las infecciones.
También pacientes con un sistema inmune debilitado, como aquellos que sufren de diabetes (mal tratada), VIH/Sida o Cáncer, pueden ser más susceptibles a sufrir infecciones bucales.
Signos y síntomas de alerta
Dolor, hinchazón, fiebre y ganglios inflamados
Dolor constante o punzante, que se puede irradiar a otras partes del rostro; así como, sensibilidad en los dientes e inflamación en las encías y los tejidos circundantes, son los síntomas más comunes de una infección dental.
Si la infección es severa, puede producir fiebre y ganglios inflamados.
Halitosis, sabor amargo y fístulas
La infección dental también puede causar un sabor desagradable, sabor amargo o mal aliento que no se controla con el cepillado o uso de enjuague bucal. Además, puede formarse una pequeña protuberancia que drena pus, pero que no significa que la infección ha cedido.
Movilidad dental y limitación al abrir la boca
Debido a la inflamación e infección, se puede sentir el diente afectado ligeramente flojo o con cierta movilidad; así como puede producirse dificultad para abrir la boca, cuando la infección y el dolor se extiende hacia la mandíbula.

Complicaciones de una infección dental no tratada
Sepsis y diseminación a tejidos blandos
La sepsis o septicemia ocurre cuando las bacterias producto de una infección dental ingresan al torrente sanguíneo, lo cual puede provocar una reacción inflamatoria en todo el cuerpo, que puede llevar a un shock séptico, a un fallo multiorgánico o incluso hasta la muerte.
Pérdida dentaria y daño óseo maxilar
Una infección puede dañar de manera severa un diente, tanto que llegue a aflojarse y posteriormente se caiga o que sea necesario extraer el diente. También la infección puede propagarse hasta llegar al hueso maxilar.
Riesgos sistémicos
Las bacterias de la boca, al ingresar al torrente sanguíneo, pueden adherirse a las válvulas del corazón, llevando la infección hasta el revestimiento interno del corazón, provocando lo que se conoce como endocarditis infecciosa. Una infección dental, cuando ocurre en los dientes superiores, puede provocar una sinusitis maxilar o sinusitis de origen dental.
Diagnóstico profesional
Exploración clínica y pruebas radiográficas
La revisión física por parte del dentista complementada con una radiografía periapical permiten dar un diagnóstico acertado. También una resonancia magnética, una tomografía o hasta una ecografía pueden servir para verificar la propagación de una infección dental.
Tests de vitalidad pulpar y CBCT
Una prueba de sensibilidad pulpar permite evaluar la sensibilidad nerviosa de la pulpa del diente y la respuesta de esta a diferentes estímulos, para saber si aún la pulpa está viva. La CBCT o Tomografía Computarizada de Haz Cónico permite ver en tres dimensiones las estructuras orales y maxilofaciales, con lo cual se pueden detectar anomalías pequeñas.
Opciones de tratamiento
Antibióticos indicados
Una vez que se ha comprobado la infección, el médico indicará antibióticos para tratar y eliminar las bacterias que la producen y para reducir la presión en la zona afectada.
Endodoncia y retratamiento de conductos
Muchas infecciones dentales se ubican en el nervio del diente, y gracias a una endodoncia es posible tratar la condición, para luego reconstruir el diente y devolver la funcionalidad de la dentadura.
Drenaje quirúrgico y extracción cuando procede
Cuando la infección invade otros tejidos, y se presenta un flemón, es posible que el médico deba hacer un drenaje quirúrgico, utilizando anestesia local. En aquellos casos en los que la infección no cede, puede ser necesaria una exodoncia del diente dañado.
Analgesia y control del dolor agudo
Para controlar el dolor intenso que puede causar una infección bucal, además de los antiinflamatorios, el médico puede recetar analgésicos.
Prevención de infecciones dentales
- Higiene bucal diaria (cepillado, hilo, irrigador). Una rutina que incluya cepillarse después de cada comida, complementado con hilo dental y enjuagues bucales.
- Revisiones y limpiezas dentales profesionales semestrales, de modo que se puedan prevenir o tratar a tiempo enfermedades bucales.
- Dieta equilibrada y control de azúcares refinados, se recomienda incluir alimentos como frutas y verduras que aportan las vitaminas y nutrientes que el cuerpo necesita para estar sano.
Si tienes síntomas que puedan ser señales de infecciones dentales, tales como dolor intenso, inflamación, mal aliento persistente o fiebre, consulta con uno de nuestros especialistas para que puedas recibir un diagnóstico acertado y, por lo tanto, un tratamiento adecuado, que evite complicaciones.












